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Desviando la Historia



Habrá que escribir los asuntos más censurados,
habrá que inventar orgías entre las carpetas,
tendremos que encontrar el secreto perdido.

Pongámosle amplificador a los renglones de las hojas,a la tinta del lapicero memoria.

Un pájaro mató 7 escopetas, una tarde brillante de estrellas;vi esto el día 72 del mes 104 del año primero;Eva jugaba con Caín, Abel le hacia unos rizos a Adán, y la fruta prohibida se vendía por catálogos.

Extrañas coincidencias




Había una vez en orden, una ciudad, un puente blanco y una noche de lluvia. De un lado del puente avanzaba un hombre con paraguas y casaca. Del otro lado, una mujer con casaca y paraguas. Exactamente en el centro del puente, ahí donde los dos leones de piedra se miraban a la cara desde hacia ciento cincuenta años, mirándose a la vez se pararon, el hombre y la mujer. Luego el hombre hablo.

-Gentil señorita, aun así no la conozca, me permito estas palabras para señalarle una extraña coincidencia y es que en este mes, si no me equivoco, es la quinceava vez que nos encontramos, exactamente en este lugar.
-No se equivoca amable señor. Hoy es la quinceava vez.
-Me permita, además,hacerle notar que cada vez tenemos, bajo el brazo, un libro del mismo autor
-Sí, me he dado cuenta: es mi autor preferido y también el suyo, presumo
-Así es. Además si me permite, cada vez que usted me ve, se ruboriza violentamente y por alguna extraña coincidencia me sucede lo mismo.
-Yo también había notado esta bizarría. Podría agregar que usted esboza una ligera sonrisa y, sorprendentemente yo también lo hago.
-Es realmente increíble: además, cada vez tengo la impresión que mi corazón lata con más fuerza
-Es realmente singular señor, para mí también es así, y además, me tiemblan las manos
-Son realmente una serie de coincidencias fuera de lo común. Agregare que, después de encontrarla, por algunas oras me acompaña una sensación extraña y placentera
-Tal vez la sensación de haber perdido peso, de caminar en una nube y de ver las cosas con un color más vivo?
-Usted ha descrito a la perfección mi estado de ánimo. Y con este estado de ánimo, me pongo a fantasear…
-Otra coincidencia! Yo también sueño que usted está a un paso de mí, justo en este punto del puente y coge mis manos entre las suyas…
-Exactamente. En ese preciso momento desde el rio se escucha la sirena del ese bote, el que llaman “el bote del amor”
-Vuestra fantasía es increíblemente igual a la mía! En la mía, después de aquel melancólico sonido, no sé porque, apoyo la cabeza en su hombro.
-Y yo le acaricio los cabellos. Mientras lo hago se me cae el paraguas. Me agacho a recogerlo, usted también y…
-Y encontrándonos improvisamente cara a cara nos damos un largo beso apasionado, mientras tanto pasa un hombre en bicicleta y dice…

-Suerte la vuestra, suerte la vuestra.

Se quedaron callados, los ojos del señor brillaron, lo mismo hicieron los de la señorita. A la lejanía se escuchaba la melancólica sirena de un bote que se acercaba.
Luego le dijo:

-Yo creo, señorita, que una serie de impresionantes casualidades como estas no sea aleatorio
-También yo lo creo
-Quiero decir, aquí no se trata de un detalle pero de una larguísima secuencia de detalles. La razón puede ser una sola
-Claro, no puede haber otras
-La razón es – dijo el hombre suspirando, - que hay en la vida secuencias bizarras, misteriosas consonancias, signos reveladores de los cuales solo acariciamos el significado pero no poseemos la llave.
-Así es – suspiro la señorita – uno tendría que ser médium o adivino o tal vez cultor de alguna disciplina esotérica para poder explicar los extraños casos del destino que, cotidianamente, hacen eco en nuestra vida.
-Sea cual sea el caso, lo que nos ha sucedido ha sido realmente singular
-Una serie de impresionantes coincidencias, imposible negarlo
-Tal vez algún día existirá una ciencia capaz de descifrar todo esto. Por ahora me disculpo por la molestia
-Ninguna molestia, es más, ha sido un placer
-Me despido gentil señorita
-Me despido amable señor

Y se fueron a buen paso, cada uno por su camino.

El dinosaurio




«Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí. »

Ahora me voy a dormir, pero en serio espero que mañana Babar haya regresado a su castillo.

El Dios (mio)

Habìan llegado todos, asì como ese dìa me especificaste, todos, cada uno con un paraguas diferente.
No habìamos calculado que tal vez no lloverìa, pero lo habìamos decidido hace ya tanto, que poco podìa importar. Tal vez cuando me lo dijiste nisiquiera pensabas en lluvia, mas bien en un sol maligno de esos que llegan a derretir hasta las mejores de las intenciones. Tal vez lo habìas calculado todo a la perfecciòn sin decirme nada (si nos volvemos a encontrar algùn dìa recuérdamelo, para poder preguntarte).
Estaban ya todos alrededor del lugar que me indicaste ese dìa esperando tu predicciòn, el evento cumbre de todo este plan, lo que anhelabamos desde aquel invierno del 59'.
Te acuerdas lo que me dijiste ese dìa?
Lo que me dijiste cuando saliste del estudio?
Probablemente NO.
A mi, en cambio, se me daguerrotipò en la mente. Pienso que fue justo en ese momento que decidì llevar a cabo el plan, llevarlo a cabo sin importar que cosa y , en efecto, muchos obstaculos tuve que pasar.

Ahora los veo a todos, los veo y los siento, los siento y espero que algo pase, y espero que algo pase porque se que pasarà; pero son ya mas de las tres y no pasa nada. Son mas de las tres y el sol ya no quema, pero tampoco comienza a llover y los paraguas empiezan a parecer sofocantes y un poco inùtiles.
Acabo de notar un detalle un tanto particular. Las caras que veo a mi alrededor ya las conosco, las he visto antes, en algun otro lugar, y no me refiero a las reuniones del grupo, donde ademàs asistìan solo los jefes de regiòn, son sin embargo, caras conocidas; probablemente de alguna otra vida, dirìas tu, pero almenos yo, he dejado de creer en esas cosas.
Hoy mismo se cumplen tres años desde que te vì por ùltima vez, tres años desde que me dejaste al mando de todo este plan. Supe que estabas en Brasil, tal vez recultando mas miembros, extendiendo asì, la influencia del grupo. Aunque, probablemente solo andabas detràs de alguna carioca.
Veo sus caras y puedo percibir que la paciencia comienza a languidecer, en el fondo no me preocupa, porque confio en tì. Sè que pasarà.
La villa esta repleta, nunca pense que atravez de los diferentes panfletos regionales hubiésemos adquirido tantos miembros; evidentemente la idea que vendìamos se compraba bien.
Pasò otra hora y yo sentìa que se acercaba el momento; la impaciencia comenzaba a predominar en el aula y no sabìa que hacer; no me habìas entrenado para un problema como este; entonces sonò el timbre, sonido que fue como lluvia para esos paraguas secos. Salì a abrir la puerta asi como me habias especificado y aunque lo que veìa era una figura diàfana, seguì caminando convencido ya de que el momento habìa llegado.
Cuando llegue a la reja no habìa nadie, encontrè solo una cajita, pero era imposible que todo este tiempo la respuesta fuese solo el contenido incierto de una cajita tembleque.
Decidido a llevar a cabo todo tal cual me lo pediste cogì la cajita y me dirigi hacia la sala en donde se encontraban todos nuestros seguidores. Reinaba el silencio, te hubiese gustado muchìsimo y la paciencia habia regresado a ser, lo cual me tranquilizò bastante. Me posicioné en un punto central, donde podìa ver a todos y todos me podìan ver. Mi expectativa era cada vez mas grande, me emocionaba pensar que dentro de esa cajita se encontrase tu voluntad, o almenos parte de ella. Me estaba preparando para cualquier cosa y pensaba cuanto habria extrañado el grupo y el plan, cuando derrepente la cajita se abriò.
Toda la situaciòn comenzaba a ser divina.
Adentro de la caja habia un papel amarillento y muy arrugado ademàs, y una frase, una frase que jamas pense volver a escuchar, la misma que me susurraste ese dia hace ya tanto tiempo.

"Busquenme adentro de ustedes mismos"
decìa, decìa eso y nada mas.

Freddy

Lo andrógeno había sido parte de esa época, él, era un hombre de su época. No le gustaban las naranjas, mas bien, si… nunca había podido tomar una decisión, algo así como con su sexualidad.
Los lentes que se ponía tapaban unos ojos de carnaval. No era el tipo de carnaval de Venecia, era más el tipo de carnaval de Rio.
La sociedad le concedía ciertas libertades, el carnaval, lo llevaba en el alma. Era como si todas las notas salieran de él.
Lo podías imaginar con una de esas sombrillas de cóctel, color naranja si es posible. Para el todo era una fiesta. Vivía enamorado del presente, siempre había querido ir a NY.
Ahora, 20 años más tarde era cero positivo. Toda la vida había jugado a buscar una zapatilla de cristal, solo que ahora el trompo no giraba mas, la piñata no tenia mas sorpresas, la bailarina de la caja de música iba a dar su ultima vuelta y el era solo una cenicienta jubilada.